lunes, 17 de junio de 2013

Lanus 5 - River 0. Era un partido para ser protagonista: se esperaba que fuera River pero sorpresivamente fue un Lanús brillante que le pegó un estruendoso baile, en especial en la primera parte. El Grana se aferra a su chance, remota pero concreta.

En este partido, donde se puso en juego el concepto para ser protagonista, River se escondió detrás del telón. Se ruborizó, este equipo que dirige Ramón Díaz ante un Lanús que desató todos esos nudos que lo hicieron perder camino hacia la punta y, con goles y toques y un fútbol estético, vapuleó las ilusiones ajenas y armó sueños propios de llegar en pie al último capítulo del campeonato. Histórico cachetazo, con un 5 a 1 que explicará las razones por las que River se quedó en la puerta de todo aquello que fantaseó antes de llegar a esta cancha sin su público y sin su juego. 

Atípico, el estadio de Lanús apenas juntó un puñado de hinchas locales que ofrecieron una escenografía distinta para 90 minutos que pudieron ponerlo otra vez en la pista. Y que, a los tres minutos de juego, ya lo tenía en ganador con ese gol de Cristian Chávez. Esa fue la señal y la frecuencia en la que se iba a jugar este partido, al margen de esa escala en el golazo que metió Leonel Vangioni tres minutos después. Todo lo demás, fue del equipo granate, que atacó y generó situaciones con un repertorio amplio y dio una de las mejores versiones en este torneo. Con la tenencia de la pelota, con la circulación, con las ideas, por adentro y por afuera, por arriba y por abajo, como para ridiculizar al conjunto de Ramón. Tanto, que Eder Álvarez Balanta, tan elogiado y considerado como el Passarella negro, jugó su peor partido con la camiseta de River. Encima, Cristian Ledesma salió lesionado. 

Si Lanús repite el partido de anoche el miércoles cuando juegue los 45 minutos que le faltan contra Estudiantes sus aspiraciones de pelear el campeonato hasta la última fecha serán posibles. Tres goles en 13 minutos, y cuatro gritos en 27 mostraron la contundencia y la efectividad en la red que el equipo que dirige Guillermo Barros Schelotto necesita para dar vuelta la historia en La Plata, en un partido que pierde 2 a 0 y que quedó suspendido por el asesinato de Javier Gerez, el hincha de Lanús. Así, con este fútbol similar a ese comienzo alentador en este Torneo Final –en su presentación le metió cuatro a Colón de Santa Fe– borró de la cancha al equipo de Díaz y, aunque sea complicado, todavía sueña despierto.
Lejos de ese Lanús que había señalizado el campeonato en el arranque –había ganado cinco de los seis primeros partidos y recién perdió el invicto en la fecha 15, frente a San Martín en San Juan– el conjunto del Mellizo llegaba a este cruce entre rendimientos irregulares, resultados opacos y una racha de cuatro partidos y medio sin triunfo. No ganaba desde la fecha 12, cuando venció a Argentinos 2 a 1. Por eso, este despertar justo en el día en que los hinchas se acercaron menos al estadio –en repudio a lo sucedido en La Plata– no estaba en los planes.

Desde ese golpe 5 a 1 frente a Tigre en el Monumental –el día que se retiró Marcelo Gallardo– que River no recibía semejante paliza. Cerca, incluso, de su máxima goleada en contra –cuando Racing lo venció 6 a 1 en el ‘42– y lejos de ese sueño que se planteó cuando llegó a esta cancha entonado para jugar un partido que lo tuvo ausente.

AÑOS
27
cumplió ayer el Pochi Chávez y lo festejó de una manera muy particular: marcó su primer gol desde que está en Lanús, el primero de su equipo.

GOLES
4
sólo en un tiempo le metió Lanús a River. No lo hacía desde marzo de 2011, cuando le hizo también cuatro a Racing, pero en el segundo tiempo.

COMENTARIO

Lanús le sacó la tenencia de la pelota a River y pudo manejar a su placer los tiempos del partido. Tuvo un partido muy inspirado de sus jugadores ofensivos y se benefició del peor partido de la defensa del Millonario. El visitante comenzó golpeado, pero fue aplastado durante los 90 minutos. Sobre el final del partido, el Granate bajó un poco la intensidad luego de una primera etapa en la que fue muy contundente. El local fue desequilibrante y ahora espera un milagro para jugar un desempate con Newell’s.

LA FIGURA

Guido Pizarro: El volante entendió rápidamente cuáles eran las debilidades de River y supo manejar a la perfección el equilibrio de su equipo. Fue profundo y la bandera del triunfo de Lanús en la mitad de la cancha.

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