Gerardo Martino es un pedazo de la historia de Newell’s, y también un ex jugador que quedará guardado en la memoria colectiva como uno de los más talentosos. Pero, sobre todo, un entrenador capaz de hacerse cargo de un plantel en riesgo de descenso y de llevarlo hasta lo más alto. Con una identidad y una propuesta que nace desde ese espacio que supo ocupar cada vez que la pelota le pasaba cerca en una cancha.
“Creo que el mérito lo tienen los jugadores porque tienen una gran valentía de jugar como juegan y más en este fútbol argentino”, comentó el Tata apenas salió de ese vestuario eufórico luego del gran triunfo 3-0 frente a Atlético Rafaela, que lo deja al borde del título de campeón.
A los 50 años, Martino ya avisó que dejará de ser el entrenador del equipo una vez finalizada esta temporada que todavía tiene por delante la semi de la Libertadores. “Queremos seguir en la pelea de la Copa”, tiró el ex volante que fue campeón con esta camiseta en tres oportunidades: 1988, 1991 y 1992.
A los 50 años, Martino ya avisó que dejará de ser el entrenador del equipo una vez finalizada esta temporada que todavía tiene por delante la semi de la Libertadores. “Queremos seguir en la pelea de la Copa”, tiró el ex volante que fue campeón con esta camiseta en tres oportunidades: 1988, 1991 y 1992.
De palabras justas y gestos que lo asemejan a uno de sus maestros –Marcelo Bielsa–, el Tata le ha dado otra vez esos valores al juego que en Newell’s habían estado confusos en buena parte de este tiempo. El estilo, y una línea definida para que el camino transitado tenga un sentido y no quede librado a las voluntades y a la buena suerte según pasan los partidos. “Una cosa es perder un partido y otra perderlo y tener una sucesión de malas actuaciones.
Nosotros no tuvimos actuaciones malas ni cuando nos tocó perder ni cuando nos tocó ganar”, afirmó ayer el técnico, siempre sereno y reflexivo, como uno de los argumentos más sólidos para entender por qué Newell’s llegó a este presente: “Si el equipo no decae futbolísticamente es más fácil reponerse de la derrota.”
Esa sensación de un ciclo que llega al final y el enamoramiento genuino que Martino tiene con los colores hace inevitable una despedida con melancolía. Pero, con la determinación tomada –y sin vuelta atrás– el Tata repite una y otra vez que cuando finalice su tarea se irá. Quedará, entonces, esa imagen de un tipo que regresó a tiempo para asumir la responsabilidad de una conducción que le devuelva al club ese espíritu de fines de los ‘80 y principios de los ‘90.
“Lo importante es que volvimos a jugar bien. No sé dónde estaremos cuando jueguen River y Lanús, pero escucharemos el partido con mucha tranquilidad porque ganamos de visitante y ganar con esta contundencia nos da mucha tranquilidad”, contaba el entrenador antes de subirse al micro. Relajado, y a la espera de esa gloria con destino de vuelta olímpica.
“El fútbol argentino es histérico, tramposo y ventajero”, contaba Martino en la mitad de este Torneo Final. Esa, tal vez, sea una buena razón para entender su alejamiento de un equipo que lleva su sello.
Tata I
Gerardo Martino dirigió 67 partidos desde que llegó a Newell’s en 2011: ganó 35, empató 18 y perdió 14. Sacó el 61% de los puntos en juego.
“El fútbol argentino es histérico, tramposo y ventajero”, contaba Martino en la mitad de este Torneo Final. Esa, tal vez, sea una buena razón para entender su alejamiento de un equipo que lleva su sello.
Tata I
Gerardo Martino dirigió 67 partidos desde que llegó a Newell’s en 2011: ganó 35, empató 18 y perdió 14. Sacó el 61% de los puntos en juego.

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