sábado, 15 de junio de 2013

“Nos jugamos el partido más importante de la rica historia del club”, sentenció Brindisi. Para no caer en la BN, el Rojo tiene que vencer a San Lorenzo, que el Bicho pierda y que San Martín SJ no gane.


 INDEPENDIENTE - SAN LORENZO  
Árbitro S. Trucco 
Estadio Libertadores de América 
15-06-2013
15:10 Hs. 

 SAN MARTÍN (SJ) - ESTUDIANTES  
Árbitro C. Maglio 
Estadio 27 de Septiembre 
15-06-2013
15:10 Hs. 

 ARGENTINOS - COLÓN  
Árbitro S. Pezzotta 
Estadio Diego Armando Maradona 
15-06-2013
15:10 Hs. 

La historia de la autodestrucción total no podía contemplar otro desenlace. La lenta e irrefrenable agonía (sacó apenas 38 puntos en la temporada) podría desembocar hoy en un final lapidario para los 37.000 hinchas de Independiente que reventarán las tribunas del Libertadores de América para invocar al milagro y acallar los estertores de la letanía que retumban y retumbarán con más fuerza que nunca en cada rincón del estadio. Sólo un milagro de aquellos que únicamente pueden ser concebidos en el fútbol podría soslayar la inminente condena al oprobio. “Nos jugamos el partido más importante de la rica historia del club”, sentenció Miguel Brindisi. No es para menos: un empate llevará a su equipo al colapso. Y justo en un clásico.

Será una batalla contra las impiadosas matemáticas. Hace rato que el futuro del Rojo está supeditado a producciones ajenas, pero ahora depende de seis resultados. Para aspirar a un desempate con Argentinos precisa ganarles a San Lorenzo y a Colón, que el Bicho caiga hoy ante Colón y luego frente a Newell’s, y que San Martín de San Juan no sume más de un punto contra Estudiantes y River. Parece ser una quimera, pero Brindisi se resiste a bajar los brazos. “Los muchachos están dejando todo. Tenemos mucha ilusión, pero sabemos que no depende de nosotros”, reconoció. El desfile incesante de rostros desencajados y gestos adustos inmutables se prolongó durante toda la semana y funcionó como mecanismo de delación del estado de resignación que invade al plantel. Fueron días difíciles para una tropa sumida en la incertidumbre. Por seguridad, el equipo debió modificar sucesivamente el lugar de entrenamiento para alejarse del cinturón de fuego. Practicó en el estadio de Tristán Suárez, en su propia cancha y en la de Sportivo Italiano bajo fuertes operativos policiales. Incluso efectivos de Gendarmería custodiaron los traslados del plantel para evitar el contacto con los hinchas.

En momentos en que la sangre bulle, las piernas trémulas se tornan incontrolables y el nerviosismo se sumerge en un plantel raído como una gélida y brutal puñalada, los jugadores prefirieron resguardarse en el silencio. Aunque el miércoles se registró un cortocircuito interno que trascendió la esfera de la privacidad. Al técnico le llegó la versión de que algunos dirigentes estaban pensando en cambiar de entrenador en caso de que se consume el descenso y que incluso se habían contactado con Pedro Troglio. De hecho, muchos cuentan por lo bajo que el faltazo del DT al partido del miércoles ante Arsenal por la Copa Argentina no sólo se debió a su estado febril, sino también a dicho conflicto. A raíz de ello, el presidente asistió a la práctica del jueves por la tarde para conversar con él y desestimar esa posibilidad. Fiel a su estilo, Brindisi evitó las declaraciones estridentes y se escudó en su bajo perfil cuando fue consultado al respecto. En la semana, el técnico hizo hincapié en el trabajo anímico y mantuvo extensas charlas con sus jugadores para levantar a un equipo que quedó devastado tras el mazazo que les propinó River. Hoy, apostará sus últimas fichas a un conjunto con varios juveniles del club. Todavía hay esperanza. Ayer se canjearon 18.000 bonos y si bien no podrá concurrir público visitante, habrá un operativo de 780 policías. El Rojo va por el milagro. El milagro nacional.

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