sábado, 26 de octubre de 2013

Arsenal y Gimnasia, entre fútbol, kickboxing y karate do.



Otra vez todo terminó a las piñas. Si las imágenes en Sarandí remitían a lo que había pasado el fin de semana en Mendoza entre los jugadores de Godoy Cruz y Boca, esta vez fue todo mucho más duro. Arsenal terminó con dos expulsados y Gimnasia con tres después de una batalla entre sus futbolistas cuando faltaba apenas un minuto para que terminara el partido. Otra vez, en menos de una semana, un partido del fútbol argentino explota con trompadas entre los futbolistas.

Todo ocurrió después de un disparo desviado de Facundo Pereyra cuando ya se iba el partido. Los jugadores de Arsenal entendían que como la pelota estaba desinflada tenían que parar. Pero el delantero de Gimnasia siguió. Y después de pegarle al arco lo increparon varios rivales, entre ellos Nicolás Aguirre, que le tiró un cabezazo a Pereyra. Ahí empezó todo. En medio del revuelo, un utilero de Arsenal se metió a pegarle a Franco Mussis. Fernando Monetti, el arquero tripero, salió en defensa de su compañero: derribó al utilero de una piña.

Todo lo que siguió fueron un sinfín de trompadas con Pedro Troglio y Gustavo Alfaro intentando calmar a sus jugadores. Cuando llegó a respirarse cierta tranquilidad en la cancha, el árbitro Darío Herrera decidió expulsar a Damián Pérez y Nicolás Aguirre, por el lado de Arsenal, y a Gastón Díaz, Franco Mussis y Ariel García, por el lado de Gimnasia. El partido siguió unos minutos pero ya no era lo mismo. Se respiraba la tensión en la cancha.

No era el final que se pensaba. Arsenal había dado antes del partido una media vuelta olímpica por la Copa Argentina que consiguió ante San Lorenzo. Y parecía que ese instante podía ser el preludio de otro buen paso para el momento del equipo, que buscaba ponerse a un punto de Newell’s, el puntero del Torneo Inicial. Y aunque desde el primer minuto supo que Gimnasia le plantearía un partido difícil, arrancó bien. En el tercer tiro libre que tuvo desde la derecha, Marcos Caraglio mandó la pelota a la red de un cabezazo. Casualidad o no, antes del gol el delantero había hablado con Alfaro. El tiro libre y el cabeza son la fórmula preferida del equipo de Sarandí.

Gimnasia no se quedó atrás. Siguió en su búsqueda. Tuvo, por ejemplo, un par de disparos de Gastón Díaz que se fueron desviados o tapados por Cristian Campestrini, que además le sacó un cabezazo a Facundo Pereyra. Gimnasia no mereció irse al vestuario con un resultado en contra. Y acaso empujado por la injusticia, el equipo de Troglio salió al segundo tiempo a buscar lo suyo. Parecía que Arsenal lo iba a neutralizar en la mitad de la cancha, que iba a ensuciarle esa zona. Y, de pronto, en una jugada rara, un pelotazo de Osvaldo Barsottini salió disparado hacia el área de Arsenal y dejó a Pereyra mano a mano con Campestrini. El delantero de Gimnasia definió para el empate.

El conjunto tripero tuvo dos pelotas en el travesaño. Arsenal también tuvo una. Pero al final la arremetida de Gimnasia parecía llevarse por delante al local. Fue justo en ese momento en que se inició el papelón. Y en que todo terminó a las piñas dejando atrás el partido. Ya no importaba qué había pasado en la cancha sino los daños de la pelea. Otra vez.

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