Independiente llegó a San Francisco y más de 500 cordobeses lo recibieron en la puerta del hotel en donde concentra con la ilusión de ver al equipo que lleva una historia gloriosa marcada en la piel. Ese que supo ganar Copas Libertadores y que deleitaba con su juego. Y ante Sportivo Belgrano, por la decimocuarta fecha de la B Nacional, el Rojo volvió a demostrar que está muy lejos de afianzarse en la categoría que juega por primera vez, pero logró su objetivo aún jugando mal: ganó 1 a 0, pero fue superado durante casi todo el partido. Así, aprovechó una buena oportunidad para acercarse al tercer puesto de la tabla de posiciones.
El Rolfi Daniel Montenegro recibe la pelota sin marca y empieza a correr en dirección al arquero César Rigamonti. Avanza con la pelota en sus pies durante más de cinco segundos, queda cara a cara y le pega al cuerpo, teniendo espacio para definir y hasta una alternativa de pase a Cristian Menéndez. Los 15 mil sanfrancisqueños aplauden y ven cómo el equipo de Omar De Felippe desperdicia su única chance clara de convertir en todo el primer tiempo, en unos 45 minutos en los que no llovieron las ideas.
El técnico del conjunto de Avellaneda sorprendió cuando designó a los once titulares. Pese a que durante los últimos dos entrenamientos había parado un esquema de tres defensores, seis volantes y un delantero, el ex Quilmes y Olimpo dispuso el mismo sistema táctico que utilizó en los últimos encuentros y mandó a la cancha a dos que habitualmente no jugaban: a Lucas Villalba como número tres y a Marcelo Vidal como uno de los volantes centrales.
Pero pese a los cambios de nombres, Independiente mostró una pálida imagen, la misma que había dejado en los ochenta minutos iniciales del partido ante Unión, el último que jugó. Con un Rolfi Montenegro apagado, con un Matías Pisano que por segundo encuentro consecutivo no mostró la picardía que supo tener y con un mediocampo que no generaba nada: ni marcaba ni atacaba.
El rival, con poco, lo inquietó más. Un equipo que vivió de la manija de Juan Pablo Francia y que intentaba jugar por abajo, pero que no podía terminar la última jugada. Sportivo Belgrano, ese conjunto bien del ascenso que tiene a sus múltiples sponsors distribuidos en todo el frente de su camiseta, mereció más suerte, pero Independiente se llevó todo de San Francisco. Sin merecerlo, pero aprovechando al máximo la situación que generó.
Facundo Parra, el héroe que había convertido los dos goles en Avellaneda que le dieron la primera victoria como local al Rojo, ingresó en el segundo tiempo por Menéndez y en la primera oportunidad que tuvo – tanto él como Independiente en todo el segundo tiempo– marcó el tanto de la victoria con un buen anticipo al arquero, después de un buen centro de Francisco Pizzini (ambos le cambiaron un poco la cara al Rojo, que encontró más movilidad), otro que ingresó en el complemento. Los jugadores del Rojo ven que Juan Pablo Pompei marca el final y se abrazan en la mitad de la cancha. Mientras tanto, los hinchas de Sportivo Belgrano responden con aplausos para su equipo y con una silbatina a los jugadores de Independiente. El Rojo ganó, quedó a tres de Unión y del tercer puesto, ese que entrega el tan ansiado ascenso que anhelan los seguidores del Diablo. Pero el entrenador del Rojo, Omar De Felippe, sabe que a este equipo todavía le falta mucho por mejorar y que a esos 500 hinchas que querían ver desde sus televisores a un Independiente contundente, no lo encontraron en la pantalla. Como no lo encuentran en Avellaneda cuando se juega en el Libertadores de América. El simpatizante se va a tener que armar de paciencia.
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