jueves, 24 de octubre de 2013

San Lorenzo desperdició otra oportunidad de subirse a la punta del campeonato junto a Newell’s, al menos hasta mañana. Le había dado vuelta el partido a Lanús en el Sur pero se quedó y terminó perdiendo 3-2.



San Lorenzo no pudo. Lo tuvo ahí, pero no pudo. Necesitaba un triunfo para alcanzar a Newell’s en la punta del torneo aunque sea provisoriamente –el equipo rosarino juega mañana–, y aunque llegó a estar adelante frente a Lanús terminó perdiendo el partido.

El equipo granate volvió a mostrar que es contudente cuando se lo propone, y que tiene alternativas en ataque. Con esas razones se quedó con la victoria en el sur bonaerense.

San Lorenzo no tuvo tiempo de despertarse cuando se encontró con el primer golpe de Lanús. El Ciclón estaba decidido al ataque. Pero el equipo granate lo sorprendió con un contraataque letal en donde el equipo de Juan Antonio Pizzi quedó mal parado, sin chances de reacción. Jorge Ortiz le metió el pelotazo a Santiago Silva, que metió una gran corrida desde la mitad de la cancha y le cedió la pelota a Jorge Pereyra Díaz para el gol de Lanús.

A San Lorenzo le costó recobrar el conocimiento después del cimbronazo. Tuvo que reconstruirse enseguida para salir a buscar el empate. La posibilidad de ser puntero, de alcanzar la línea de Newell’s lo empujaba. Pero también su juego, manejar la pelota con tranquilidad, no desesperarse, intentando evitar la variable del centro, de buscar por arriba. San Lorenzo tuvo en esa misión a Leandro Romagnoli, Ángel Correa e Ignacio Piatti. Pero le faltó profundidad. Tuvo que probar con tiros desde afuera, siempre controlados por Agustín Marchesín, para romper el arco granate.

Hasta que llegó el córner de Romagnoli. Una pelota que quedó boyando en el área, y la astucia de Santiago Gentiletti para ubicarse no como si fuera un defensor sino como si fuera un centrodelantero, un hambriento del gol, se tiró de tijera para poner el empate del Ciclón. La pelota, aunque con defecto, fue a parar a la red y, de algún modo, también a hacer justicia porque San Lorenzo merecía la igualdad hasta ahí. Fue el segundo gol de Gentiletti con la camiseta azulgrana.

Para la segunda parte, el que salió a dar el primer golpe fue San Lorenzo. Y lo tuvo en su primera llegada clara al arco de Lanús. En realidad, lo hizo con la misma fórmula con la que había intentado en el primer tiempo: con Nacho Piatti y Romagnoli resolviendo desde afuera del área. Y así fue. El Pipi le pegó desde afuera, pegó en un defensor, y la pelota ilusionó a los hinchas cuervos. La punta, por el momento, también podía ser de ellos.

Pero duró poco. El fútbol es así. Lanús fue efectivo para el ataque. Cuando golpeó lo hizo con contundencia. Llegó al gol con potencia, como es su costumbre. Fueron vitales los movimientos arriba de Silva. Pero también gracias a la frescura que aportó Lucas Melano, que a los tres minutos de ingresar alcanzó la igualdad con un cabezazo. Ese tanto volvió a poner a San Lorenzo en su lugar. Lo desmoralizó. Porque significaba volver a empezar. Y se sabe que Lanús no es un equipo fácil para buscarle los espacios.

Casi diez minutos después, otra vez Pereyra Díaz llegó al gol. Fue el del triunfo. Le alcanzó a Lanús para poner llave al candado de la victoria. Porque se cerró atrás, buscó entrarle de contra al Ciclón, que buscó con desesperación pero sin ideas y, mucho menos, profundidad. Se topó siempre con sus propias limitaciones. Y se encontró con un equipo contudente, que no lo perdonó ni siquiera cuando saboreaba lo que al final se le escapó: la punta del campeonato.

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