sábado, 26 de octubre de 2013

Los Canallas siguen con el impulso de un fenómeno inexplicable y después de 30 años lograron celebrar una victoria tras imponerse en un clásico rosarino. Lo sufrió Belgrano.



El clásico rosarino, de alguna manera, es como un agujero negro. La mayoría no puede explicar a ciencia cierta qué sucede ahí adentro, pero casi todos saben que es un fenómeno bien poderoso, capaz de arrastrar hasta a la luz misma. Algo de eso tienen los partidos entre Rosario Central y Newell’s, que se llevan puesto lo que se encuentra a su alrededor y forman una especie de embudo en el calendario. Tal vez por eso, ninguno de los dos se pudo quedar con un clásico después de haber ganado en la fecha anterior, y también por eso, Rosario Central tuvo que esperar 30 años para poder festejar en la fecha siguiente a ganarle a la Lepra. Lo logró ayer, al superar por 1-0 a Belgrano y así cortó una racha que había comenzado en el Nacional de 1983.

Algunos dirán que es casualidad. Otros, que es cosas de brujas. Algunos más estudiosos hablarán de desgaste tanto físico como emocional o de factores psicológicos. Lo cierto es que el clásico se juega mucho después y mucho antes de la fecha designada, y que los dos equipos suelen sufrir en los alrededores del partido tan esperado. Ayer Newell’s dejó dos puntos en el camino en su lucha por el campeonato, mientras que Central sufrió demasiado para conseguir algo que no lograba desde la época de los militares. Es que la última vez que había ganado después de haber superado al eterno rival había sido en el Nacional de 1982, cuando primero consiguió un 2-1 ante Newell’s, con dos goles del Patón Bauza, y después, Héctor Chazarreta marcó el 1-0 ante Central Norte, de Salta. En 2013 se repitieron los resultados (2-1 en el clásico con goles de Donatti y Encina, y 1-0 al Pirata, gracias al cabezazo del Chino Luna).

Si bien desde el resultado se podrá decir que este equipo dirigido por Miguel Ángel Russo superó los estigmas del pasado y estiró su buena racha, desde el juego, Rosario Central se volvió a Arroyito con un poco más de lo que merecía. “Es injusta la derrota. Central no hizo nada, hizo el gol y no llegó más”, espetó Ricardo Zielinski, entrenador de Belgrano, al que todavía le debe durar la bronca por haber perdido un partido en el que su equipo tuvo las mayores chances de convertir. “Hicimos lo que veníamos haciendo. Es importantísimo mantener el nivel después de haber ganado el clásico”, respondió desde la otra vereda el capitán sin mucho fundamentos, porque el Canalla estuvo lejos de repetir lo mostrado en el primer tiempo el último domingo en el clásico frente a los leprosos, y se refugió demasiado cerca de su arquero, la gran figura del encuentro. Pero así como pocos se sientan a intentar entender el fenómeno de los agujeros negros, los hinchas de Central festejan seguir ganando sin detenerse cómo se llegó a las victorias o cómo se acumularon los puntos.

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