Goles son amores, dice el refrán, y por eso los hinchas de River padecen males del corazón. Es que ya llevan cinco partidos sin poder gritar un gol y las gargantas se ponen tensas después de tanto tiempo de no poder liberar las angustias con un grito de felicidad.
Las estadísticas dicen que el equipo de la banda roja lleva 451 minutos sin convertir goles por partidos oficiales, sumando los del Torneo Inicial y los de la Copa Sudamericana. La última conquista fue la de Gabriel Mercado, el 29 de septiembre, en cancha de Lanús, para conseguir un agónico triunfo ante el Granate. Desde entonces pasaron dos derrotas por 1-0, nada menos que en el Superclásico, ante Boca y de local, y en el Parque Independencia, ante el líder Newell’s; y tres empates sin goles, frente a Belgrano en el Monumental, con Atlético Rafaela de visitante y el del martes, otra vez frente a Lanús, por la Sudamericana.
Mucho se habló de la falta de efectividad de los delanteros riverplatenses. Y los números lo corroboran. De los refuerzos que Ramón Díaz pidió casi con desesperación, Teófilo Gutiérrez apenas convirtió dos tantos, uno frente a Colón (el descuento para el 1-2 final) y el otro ante la débil Liga de Loja, por la Copa. El uruguayo Rodrigo Mora, que en el torneo pasado apenas había marcado un gol, en esta temporada todavía no aportó. De los 12 goles en la temporada (ocho en el torneo local), tres los marcó Lanzini, el más efectivo hasta ahora, y otros tres los aportaron los defensores (dos Mercado y uno Maidana).
La peor racha de River data de 2010, cuando estuvo 534 minutos sin festejar un gol. La sequía abarcó cinco partidos sin ganar y derivó en el alejamiento de Leonardo Astrada del cargo de entrenador. La recuperación vino con un 2-1 ante Godoy Cruz, el día que debutó Ángel Cappa como técnico. Si el domingo el Millonario llega a los 38 minutos del segundo período sin hacerle un gol a Estudiantes, igualará tan desilusionante marca.
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