sábado, 26 de octubre de 2013

Bianchi explicó el cambio de Román y hasta bromeó con el diez. “¿Para qué voy a arriesgarlo”, argumentó.



Distendido, como quien sabe que acaba de hacer bien su trabajo, Carlos Bianchi se sienta en la conferencia de prensa y entre ironías y buen humor, habla del cambio de Riquelme, de su hijo y hasta de sus complicaciones para hacer un asado. Dice, el entrenador: “El no estaba muy contento de que lo haya sacado, lo saqué para preservarlo para el partido del domingo. Para que no sufra una lesión. Para qué voy a arriesgarlo a falta de 20 minutos, lo mismo que con Gago. Es un partido muy importante y no era necesario arriesgar”, explica el Virrey sobre esa imagen de Román sentado en el fondo del banco de los suplentes en la que se acerca –bromea y dice que “estaba buscando un número de teléfono” que perdió– y le argumenta la decisión del remplazo al ídolo que se llevó la gran ovación. Al final del partido, y en ese abrazo con el que salen del campo de juego, el Diez dibuja su sonrisa más grande apoyado en el hombro del técnico de Boca.

En cuanto al rendimiento del equipo en este triunfo, Bianchi destacó que “el mejor Boca se vio contra Vélez y Racing. Hacer dos goles en un minuto, te hace pensar que la suerte estuvo de nuestro lado, pero fue una suerte que fuimos a buscar”, avisó. Y agregó: “En el segundo tiempo perdimos el control del balón y Colón no fue peligroso”. Pese a eso, el entrenador se fue conforme y hasta se hizo un espacio para ser filoso en alguna consideración que –según dijo– leyó en un diario. “Uno a (Federico) Bravo lo ve con ojos diferentes. Y es representado por mi hijo, por eso juega, sino no hubiese jugado”, disparó con ironía pura sobre la presencia del joven volante entre los titulares.

Sonriente y con esa cuota de humor propia de quienes tienen claro lo que van a decir en cada respuesta, el entrenador contó una intimidad ante la pregunta de El Gráfico Diario sobre cómo iba a disfrutar del fin de semana sin fútbol por las elecciones de mañana y con un Boca a tres puntos de Newell’s. “El sábado voy a comprar carne, a las 6 me levanto y preparo el desayuno. Pero mi hijo me viene a salvar, porque soy un amateur y necesito alguien que me venga a salvar. Yo no me manejo bien con la carne.”
–Dice que no se maneja bien con la carne, pero sí en la conducción de un plantel.
–Es que yo me pongo nervioso si tengo que hacer un asado. Empiezo a transpirar mucho por temor a que me salga mal. La tranquilidad que tenía frente al arco, no la tengo frente a la parrilla.

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