miércoles, 30 de octubre de 2013

Mostaza Merlo no busca colgarse medallas al pecho, por el contrario, eligió el camino de la humildad ante la primera victoria: “Tranquilos, llegué hace una semana”.



Hinchas menottistas, bilardistas, bielsistas, católicos, judíos, evangelistas, musulmanes, comunistas, conservadores y liberales creen que ha caído un paradigma. Como si hubiera regresado a la Edad Media, el mundo cree que se trata de un plano mágico. Que detrás hay algo místico. Que hay un nuevo dios. Porque, de otra forma, no lograría entenderse que Mostaza Merlo, con un muchacho que se llama Gastón Campi que tímidamente aseguró haber jugado un partido como volante central en la quinta división y eso alcanzó para adueñarse ese puesto, hizo que Racing ganara su primer partido en el torneo y rompiera con una inmensidad de récords en su contra.

“Yo no inventé nada”, dijo Mostaza ayer, al arribar a Buenos Aires, luego de que les avisara a los jugadores que iban a ir a todos al Cilindro a entrenarse. Pero esas palabras suyas lo único que hicieron fue seguir levantando el mito. Flor de mito.
“Es una figura genial”, dijo Bruno Zuculini, el que hizo el gol que logró que se cayeran los malos números: la peor campaña en la historia, el torneo con menos goles, 12 fechas sin ganar y 625 minutos sin embocarla.

“Ganar el partido fue una odisea”, manifestó Valentín Viola, que volvió a jugar en buen nivel, que le agradeció –al terminar el partido- a Zuculini por convertir el gol. Quien además manifestó: “Estamos contentos, pero no hay que desesperarse y seguir metidos por el mismo camino. Un partido solo no alcanza”.

Mostaza arranca cariños y desborda emociones. Todos van por él, todos lo aplauden y los jugadores se recuestan en sus dichos. “Tranquilos, llegué hace una semana”, mencionó él, para bajar los humos. Más allá de la euforia por el primer triunfo, el cuerpo técnico de la Academia tiene en claro que el plantel no tiene tiempo para el descanso. Luego de la victoria frente a Olimpo en Bahía Blanca por 1 a 0, Mostaza Merlo ordenó que apenas los jugadores arribaran a Avellaneda, comenzaran el entrenamiento en la cancha auxiliar. La práctica duró 45 minutos, tiempo que el DT utilizó para que los jugadores que fueron titulares hicieran trabajos regenerativos y el resto del plantel trabajos físicos. José Luís Gómez estuvo en el gimnasio haciendo sólo bicicleta.

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