Es distinto, como lo fueron, en mayor o menor medida, Gaudio, Nalbandian y Coria, si se observa la última década. No se sabe cuánto tiempo transcurrirá hasta que la Argentina forme a otro crack así. Por ello, la Asociación Argentina de Tenis y quienes tengan peso en las decisiones del deporte de las raquetas en nuestro país deben entender que es fundamental generar un proyecto, una idea seria, una construcción a partir de Del Potro. ¿Por qué? Porque en la actualidad es el tenista que verdaderamente hace la diferencia y mueve la aguja. ¿Para qué? Pensando a largo plazo, para provocar un impulso y un efecto contagio en los más jóvenes o, incluso, en los adultos, para que cada vez más gente tome una raqueta en el país, aunque sea a nivel aficionado. Y en lo inmediato, para tratar de entregarle al número 5 del mundo argumentos sólidos y seductores para que, en algún momento cercano, acomode la Copa Davis en su calendario.
Hay que terminar con las histerias, con las viejas historias, con los mensajes por debajo de la mesa y el doble discurso. En su momento, Pep Guardiola, pieza fundamental de una sinfónica llamada FC Barcelona, explicó por qué le otorgaba a Leo Messi pequeños beneficios que a otros futbolistas no, como brindarle algunos días más de vacaciones o cederlo a los Juegos Olímpicos de Pekín, pese a que el club catalán no lo quería consentir: "En la cancha no son todos los jugadores iguales. ¿Por qué deberían serlo fuera de ella?". Encima, el exitoso entrenador lo afirmó en el contexto de un deporte grupal, tan distante al tenis. Nadie debería alarmarse si Del Potro quisiera tener licencias -siempre y cuando sean coherentes con el grupo, claro-; su rendimiento no es igual al de la media de los tenistas argentinos y, siempre, las figuras tienen sus exigencias. Hay que estudiar la manera de armar clínicas con Del Potro, exhibiciones, charlas y entrenamientos, como sucedió hace un mes, por iniciativa de Tito Vázquez, con los chicos del Sub 16 antes de que viajaran a México para la Davis Juniors Cup.
Después de la fabulosa Legión, la Argentina cuenta con un jugador que sufre sus altibajos, como todos los profesionales, pero que rompe el molde, que se planta con autoridad en cualquier court del mundo. Y hay que aprovecharlo, cuanto antes.

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