sábado, 5 de octubre de 2013

Cada vez que Teófilo participó en un duelo ante un equipo de los denominados “grandes” siempre tuvo su protagonismo –para bien o para mal–. Sus antecedentes hablan de polémicas y de buenas actuaciones.




Teófilo Gutiérrez jugará mañana su primer Superclásico y se espera que sea uno de los grandes protagonistas del encuentro más importante del país. Es que a pesar de sólo haber jugado 50 partidos en el fútbol argentino, casi siempre que enfrentó a otro grande, su presencia no pasó desapercibida. Para bien o para mal, con goles o con expulsiones, el colombiano dejó su huella en esos clásicos, sobre todo cuando vestía la camiseta de Racing (con la de River sólo enfrentó a San Lorenzo, sin pena ni gloria).

Seguramente el hecho más recordado sea el que catapultó su salida de la Academia. El 14 de abril del año pasado abrió el marcador en el clásico de Avellaneda, pero luego se fue expulsado por increpar al árbitro (dicen que le dijo “carón”). En el vestuario se peleó con sus compañeros, sacó un arma (todavía no está claro si fue de verdad o de paintball), se subió a un taxi sin cambiarse y nunca más volvió a Racing. Unos meses antes había protagonizado otra polémica. Volvió dos días tarde de un viaje a Colombia, antes de visitar a Boca, en el mismo aeropuerto de Ezeiza se comparó con Messi y en La Bomboera vio la roja después de que no le cobraran un penal. “Pitalo Pitana”, le espetó mientras lo pecheaba. Camino al vestuario le hizo gestos a los hinchas de Boca y un juez le puso una multa de 15 mil pesos. Otro error arbitral había levantado polvareda en abril de 2011, justo antes de enfrentar a River. En el partido anterior, contra Argentinos, vio la quinta amarilla después de recibir una clara falta, interpretada como simulación por el juez, pero pudo jugar el clásico porque la presión fue tal que obligó a la AFA a revisar los videos y retractarse, algo casi inédito por estas tierras.

Pero no sólo tiene polémicas en su haber en esta clase de partidos. En 2011, contra Boca (su debut en Racing), San Lorenzo e Independiente tuvo en sus pies la posibilidad de cambiar el resultado en la última jugada, pero las tres veces falló y masticó la bronca. Pero ese mismo año se erigió como la gran figura de otros dos clásicos. En el Clausura, frente al Santo es titular por primera vez y mete los dos goles del 2-1. Y en el Apertura, en su partido más feliz en Argentina, fue la figura del clásico de Avellaneda, el día que Racing cortó una racha de 11 partidos sin ganarle al Rojo: de taco asistió a Hauche en el primer gol, y sobre el final del juego marcó el 2-0 definitivo. Su deseo para mañana es repetir lo de ese clásico y hacer festejar a los River del mismo modo que había hecho con los de Racing. Los de Boca, por su parte, esperan ver la otra cara de Teo, la que conocieron en La Bombonera hace dos años.

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