El golpe que le dio Arsenal en la final de la Copa Argentina, esa que dejó a San Lorenzo con el corazón en la mano, no parece haber sucumbido en esas raíces que hacen del Ciclón un candidato natural a la pelea de cualquier torneo. Cuando todos se preguntaban si iba a poder superar semejante derrota, en condición de local –con la presión que eso implica–, el equipo de Juan Antonio Pizzi no cambió su forma de jugar y alcanzó un triunfo que lo mantiene como uno de los animadores del certamen Inicial. Fue 3 a 0 sobre All Boys con dos goles de Ángel Correa y uno de Héctor Villalba.
La clave para que San Lorenzo creciera exponencialmente y volviera a sumar de a tres estuvo en los pies de Leandro Romagnoli y Juan Mercier: el Pipi, talentoso mediocampista, hombre nacido en el club, fue el que le dio orden a un conjunto de intenciones. Desde que él empezó a intervenir –sobre la mitad de la primera parte–, el Ciclón dejó de jugar a la pelota para pasar a dar una clase de fútbol. En tanto, el ex Argentinos, más retrasado, fue una pieza fundamental por esa sencillez que lo caracteriza. Otro factor que posicionó a los locales como dueños del partido pasó por una cuestión esencial: más allá de la confusión por una semana muy dura, cuando las dudas aparecían por todos lados, siguió jugando de la misma manera. Con la pelota al pie y las intenciones ofensivas como deseo supremo, los de Boedo desataron su alegría.
En la primera etapa, en un partido que se exponía de ida y vuelta porque ambos salieron a lastimarse, el marcador, paradójicamente, se abrió recién al final. Cuando parecía que ninguno de los dos equipos, en esos primeros 45 minutos, iba a poder quebrar la paridad inicial, Correa ejecutó un disparo que sacudió a todo un estadio. San Lorenzo, necesitado de un triunfo para fortalecer a Pizzi, salió nervioso pero a comerse la cancha; le dio resultado.
En el complemento, sin embargo, All Boys creció y fue golpeando a San Lorenzo, que hizo todo lo posible para mantener su arco en cero. Pero ese malestar apenas duró unos minutos, porque con el pasar de esa segunda mitad los locales hicieron lo que quisieron. Fueron claramente superiores a los de Floresta, que nada pudieron hacer. Lo positivo siguió siendo ese mediocampo que cumple la función de motor en el equipo de Pizzi: entre Mercier, Enzo Kalinski y Romagnoli se reparten la tarea de gestar y abastecer a los delanteros azulgranas.
Hasta que llegó el segundo, otra vez de Correa, y todo fue tranquilidad. El tercero, de Villalba, fue la frutilla que decoró una noche redonda.
Por otra parte, el estadio, que estuvo a la mitad de su capacidad, dejó un mensaje muy claro: a pesar de que los hinchas alentaron sin parar durante los 90 minutos, la derrota ante Arsenal dejó a muchos de ellos con una sensación de bronca que se tradujo en no ir a la cancha. La victoria de anoche, seguramente, los hará recapacitar.
Al cabo, San Lorenzo pasó una dura prueba. Después de una semana en la que se habló hasta de la salida del entrenador, con una dura derrota en la final de la Copa Argentina, el Ciclón sumó tres puntos importantes ante un duro rival, como lo es All Boys, y fortaleció la imagen de su entrenador. Fue una goleada, por caso, que mantiene prendida la llama de la ilusión. El Ciclón puede.
FUNDAMENTAL
6
goles anotó Ángel Correa en 25 partidos en Primera. Ayer marcó sus 2 primeros en el Torneo Inicial: sus gritos abrieron el triunfo del Ciclón.
RACHA
6
partidos sin ganar acumula el All Boys de Julio Falcioni. La última victoria fue el 14 de septiembre de local ante Quilmes (4-0).
COMENTARIO
Lo mejor de San Lorenzo en cuanto al juego se dio en la mitad de la cancha. Y el mejor intérprete, como tantas veces, fue Leandro Romagnoli, el Pipi, quien se asoció con Ignacio Piatti y Ángel Correo –hizo la jugada del gol del delantero– y fue la primera opción de los volantes centrales Juan Mercier y Enzo Kalinski. En el segundo tiempo, el Ciclón hizo lo que quiso con All Boys, se floreó, que fue más de lo mismo, es decir que cuidó el cero hasta donde pudo y luego, ya dominado, sin reacción en el complemento, no supo cómo ir.
LA FIGURA
Ángel Correa: el pibe rosarino, sobre todo por el segundo gol, cuando hizo una jugada genial, maravillosa, para darle la victoria a San Lorenzo. Sacó un conejo de la galera y le dio tranquilidad a un equipo que había empezado nervioso.
Arriba y abajo
ALL BOYS NO VA LEJOS DE FLORESTA
All Boys no ganó como visitante en este Torneo Inicial. Y, peor, nunca arriesga. En esa condición, hace diez que no gana.
EL PIPI, POR SIEMPRE
Leandro Romagnoli simbolizó el amor propio de este equipo que venía golpeado. Pintaba para figura hasta que apareció Correa. Fue el abanderado de los de Juan Antonio Pizzi. Con su buen rendimiento, el Ciclón dibujó un triunfo necesario para el entrenador.
LOS CUERVOS ALIENTAN SIEMPRE
El recibimiento de la gente de San Lorenzo, a pesar del 3-0 con Arsenal en la final de la Copa Argentina. Siempre alentó y aplaudió. Nunca se puso nerviosa. Terminó a pura ovación.
BUFFARINI NO DA PIE CON BOLA
Julio Buffarini hace varios partidos que no viene jugando bien. Muy flojo en la marca. No rinde como antes. Le había ganado el puesto a Gonzalo Prósperi, y ahora recibe murmullos.
Distinguen a las Abuelas
Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, fue distinguida por el Ciclón: el martes es el Día de la Identidad.
ILUSIÓN
“Fue un triunfo muy importante y merecido: jugamos bien y demostramos que podemos seguir peleando arriba.”
Ángel Correa I
CLIMA
“Necesitábamos ganar de esta manera después de la dura derrota con Arsenal: con esto cambiamos el clima.”
Ángel Correa II
No hay comentarios:
Publicar un comentario