Cuando todavía no estaban siquiera acomodados al terreno, Mauro Zárate evidenció su calidad encontrando un espacio y definiendo con la cara interna de su botín derecho para sellar el 1-0 parcial de Vélez ante Gimnasia en el Bosque platense.
Tanto el equipo de Pedro Troglio como el de Ricardo Gareca buscan un triunfo esta noche para cortarse con el pelotón de arriba que hoy comanda Newell’s y agrupa a San Lorenzo, Arsenal, y Boca, entre otros. En esa misión, la temprana apertura del marcador a favor del Fortín fue un gran alivio.
Desde el gol la visita jugó a una intensidad intermedia ante un rival que conforme pasaban los minutos más se bloqueaba y menos pensaba a la hora de pasar la pelota o generar un vacío para llegar a las proximidades de Sebastián Sosa.
Encima el corte de luz. Si a los de Villa Luro el poco vértigo del partido los enfriaba, peor aún tras esos veinte minutos de parete. Cuando la energía volvió, Vélez no respondió. El Lobo lo desbordó por todos los flancos, y si bien no consiguió el empate, sí logró un beneficio, como ser la expulsión de Sebastián Domínguez por un foul a las puertas del área.
Tener un hombre más durante 45 minutos es para considerarlo, pero puede resultar tanto positivo como negativo. En este caso, el dueño de casa aprovechó esa superioridad para arrinconar a Vélez incomodándolo, pero de poco le sirvió. Sin que le cayeran los anillos los de la Capital Federal agruparon fuerzas en torno a su arquero defendiendo la ventaja.
Hicieron exactamente lo que no se recomienda cuando falta tanto tiempo, conscientes de tener en cancha a Mauro Zárate, Pratto y Canteros, capaces todos de definir la historia en apenas una pelota y, además, nombres con peso específico que hacían a la defensa de Tripera a estar atenta.
No se le cayeron ideas al elenco de Pedro Troglio, pero tanto fue que con un gran remate de Lucas Litch a los 18 minutos del segundo tiempo consiguió empatar el resultado, dando comienzo a otra instancia del partido.
Envalentonado por la conquista, el Tripero lejos de conformarse buscó la victoria que lo aferrara a la cima para mantener viva esa ilusión de pelear hasta el final y alejarse de los puestos de descenso sin pensarlo. Y lo consiguió. Maximiliano Meza, de cabeza, selló el 2-1 que terminó por ser final para alegría de Troglio y los suyos, echando por tierra ese fantasma –al menos esta noche- llamado Vélez.
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