jueves, 3 de octubre de 2013

Superclásico: Curiosamente ambos llegan de la mejor manera, con varios juegos sin derrotas y de una victoria. El recuerdo de la última batalla. Delfino, el árbitro que no quiere Ramón. La ausencia de hinchas vistantes. La previa de una cita histórica.

El Superclásico más importante de Argentina calienta motores y tacha las horas para salir a escena. El evento deportivo que protagonizarán River y Boca quedó programado para el domingo desde las 18.15, en el estadio Monumental, por la 10ª jornada del Torneo Inicial. Aunque una vez que comience a rodar la pelota toda la previa quedará en el olvido, lo cierto es que antes que la protagonista, de dejar felices a unos y con las cabezas gachas a otros, de inicio al juego, hay muchos factores a tener en cuenta para empaparse de información en un encuentro que es llamado a marcar tendencia.

Leyenda viviente. Bianchi,
el DT más ganador de la historia de Boca.
En primera instancia el dato sobresaliente serán los nombres propios del banco de los relevos. Los comandantes de ambos elencos son ni más ni menos que Carlos Bianchi, el DT más ganador de toda la historia para el elenco de la Ribera. Mientras que en la otra esquina estará Ramón Díaz, un símbolo de la fábula Millonaria, como jugador y también como técnico.

Postal para el recuerdo.
Ramón y el "yo no me fui a la B",
antecedente del último Superclásico.
Vale recordar la batalla del riojano en la última puesta en escena del Superclásico. Primero yéndose de La Bombonera con su gesto de “yo no me fui a la B”, mientras la parcialidad local le recordaba el momento más álgido de la historia de Núñez. Luego, mediante una conferencia de prensa post-partido, el Pelado tiró“chupetines para los pibes de Boca”, otra frase que dejó sus secuelas.

Ahora, esta nueva puesta en escena tendrá la particularidad de que ofrecerá solamente hinchas locales, debido a la prohibición de fanáticos ajenos por los hechos de violencia que vive casi todos los días el fútbol argentino.

En referencia a esto, Juan Román Riquelme, el máximo ídolo de Boca, fue el primero en tirar la piedra y esconder la mano: “Tener solo a tu gente te puede jugar en contra”. A lo que agregó: “No creo que el hincha de River esté contento por como se ganó”. El enlace Xeneize calentó la previa al hacer referencia a la agónica y ¿merecida? victoria ante Lanús por 1 a 0.

Llegan de la mejor manera. Mientras River gana, pero no gusta ni golea, Boca al fin logró juntar a sus figuras, Riquelme y Fernando Gago, quienes se presentaron en sociedad por primera vez juntos, y mostraron que la puesta en escena salió mejor de lo planeado: 2 a 0 a Quilmes, con una excelente función de sus estrellas sobresalientes.
Gago y Riquelme, la magia de Boca.
El Millonario llega con 14 puntos, a seis del líder Newell`s, producto de cuatro victorias, dos empates y tres derrotas en sus nueve exposiciones en escena. Con apenas ocho goles a favor y cinco en contra. En la otra esquina los números son similares: el equipo del Virrey acumula 16 unidades, suma una conquista más y un empate menos, y una diferencia de tantos de +1 (12-11).

El elenco de la Ribera acumula tres funciones sin derrotas, desde la sexta fecha cuando perdió ante Olimpo (0-3): Racing (2-0), Argentinos Juniors (0-0) y la victoria de la puesta en escena reciente ante el Cervecero, con dos tantos de Emanuel Gigliotti. Mientras que el Millonario, que divide sus esfuerzos entre el certamen doméstico y la Copa Sudamericana (ya está en cuartos de final), no cae desde la quinta jornada donde San Lorenzo le puso un freno, con un polémico penal de Julio Buffarini. Luego vinieron: victoria ante Tigre (3-0), parda con Arsenal (1-1), y las conquistas frente a All Boys y el Granate por la mínima diferencia posible (1-0).

El último antecedente. El cruce más fresco se produjo en la fecha número 12 del Torneo Final. Allí, Boca y River se vieron las caras en La Bombonera y el juego terminó igualado por 1 a 1. Los autores de los festejos fueron Manuel Manzini, al minuto de acción y Santiago Silva, a los 38, cerca del cierre del primer acto. En resumen, el pasado Superclásico reflejó una verdadera pesadilla. El evento, muy pobre analizándolo desde lo técnico, extremadamente largo y tedioso de 90 minutos de acción, resultó en relación opuesta a lo que prometía en la previa el nivel y los nombres propios de los futbolistas que vistieron las históricas camisetas.
En desacuerdo con la designación del árbitro Germán Delfino. Mientras Ramón Díaz se quejó por esta noticia, desde Boca le respondieron, y le sumaron picante al delicioso plato que ofrece este nuevo episodio de una de las zagas más vistas de la historia: el Superclásico.

Polémica. La designación de Delfino como árbitro dio que hablar.
"A los diez minutos me va a echar, porque se cree que es el verdadero protagonista. Seguramente dure poco. En veinte años me habrán expulsado dos o tres veces y fue siempre él. Son cosas que las veo muy puntuales y yo no me callo más", se adelantó el DT Millonario.

Mientras que Juan Carlos Crespi, el vicepresidente Xeneize, le mandó saludos: "Nosotros no cuestionamos a los árbitros. "Si cree que actúa de mala fe, que vaya a la justicia".

El Súper cuenta las horas para salir a escena y dejar un antecedente más en este tipo de acontecimientos, que sufrió por su ausencia en el proceso de River por la B Nacional. Lo cierto es que nada queda librado al azar y que tanto Bianchi como Ramón se animarían a vender su alma al Diablo para llevarse los tres puntos y pintarle la cara al enemigo histórico.

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