lunes, 7 de octubre de 2013

Carlos Bianchi comparó el Superclásico de ayer con los choques de la Libertadores. “Uno sabe que no se puede equivocar y se juega a eso”, afirmó. Saboreó la victoria y se mostró feliz como hacía mucho no lo hacía.



Un Monumental colmado, en silencio. Una ronda azul y oro que canta y goza y festeja y desentona por completo con la tristeza general del estadio. Un entrenador que se lleva al vestuario los pocos pelos blancos que le quedan desprolijos por los abrazos recibidos. No es un déjà vu. Es la historia que se repite, nueve años después. Nadie lo olvidó, por supuesto. Carlos Bianchi, tampoco. A punto tal que el triunfo de Boca sobre River le hizo acordar al entrenador aquel cruce de Libertadores: “Fue como un partido de Copa, porque uno sabe que no se puede equivocar y se juega a eso”.

El Virrey, que las últimas dos veces que había ido al estadio del Millonario también había festejado (además de la semifinal copera, ganó 2-0 en el Apertura 2003), tuvo grandes dificultades para armar el equipo por lesiones, enfermedades y cuestiones personales de los futbolistas y, por eso, destacó el valor de haberse llevado los tres puntos: “Llegamos con muchos problemas, con jugadores que no sabíamos directamente si iban a poder terminar el primer tiempo, no el partido. El equipo se hizo fuerte en la dificultad”.

En ese sentido, la victoria llegó en un momento justo. Sobre todo porque le permite al Xeneize mantenerse a la expectativa en el campeonato (está tercero, a cuatro puntos del líder Newell’s): “Esto cambia el ánimo, seguro. Además nos acerca a los adversarios que están arriba en la tabla. Tenemos ganas de seguir peleando el campeonato. Vinimos a ganar, no a otra cosa”. Y eso que Bianchi no se había dado cuenta de que con el 1-0 su Boca consiguió ganar dos partidos seguidos por primera vez en lo que va de 2013: “No había pensado que era la segunda victoria consecutiva. Yo destaco que van cuatro partidos sin que nos conviertan, a pesar de haber cambiado la defensa en todos los partidos. Hay un rendimiento parejo. Lo importante es encadenar triunfos, consolidar un estilo de juego y que el fondo se sienta cómodo. Da placer ver que el equipo está bien parado”.

Por eso, más allá de que su equipo se vio superado por River en buena parte del partido, el entrenador consideró que “la victoria es lógica”. De todos modos, aceptó: “En el segundo tiempo no nos dejaron salir. Pero nosotros sabíamos lo que teníamos que hacer, no pienso en lo que hizo el rival”. Y remarcó la importancia de volver a ganar un clásico: “De por sí se disfruta ganarle a River, es el adversario de la historia de Boca. Y hacerlo en su cancha es importante. Pero no es agradable jugar en un estadio donde no están los hinchas de tu equipo”.

Para el Virrey pareció un partido de Copa. Por eso, justo a él, no se le podía escapar.

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