lunes, 21 de octubre de 2013

Un emotivo clásico que lo ganó Central porque golpeó en los momentos adecuados y luego maniató a Newell’s, que no fue el equipo demoledor de los últimos tiempos.



Después de 3 años y medio sin la emoción máxima del fútbol rosarino, Central se impuso en un derby pura emoción. Fue un encuentro abierto como hacía tiempo que no se veía entre canallas y leprosos. Apenas habían pasado 10 minutos y Donatti de cabeza decretaba el primer gol de la tarde soleada que llegó mediante una jugada preparada, con un centro desde la izquierda ejecutado por Delgado, que peinó Lagos en el primer palo y por atrás de todos ganó en las alturas la torre rafaelina.

Las emociones seguirían cuatro minutos después: Maxi igualaba tras una habilitación con precisión quirúrgica de Figueroa. Tras la igualdad llegaría lo mejor para el rojinegro. El único momento del partido en donde Newell’s se pareció al equipo campeón del torneo pasado y al que lidera el actual Inicial. Primero fue Pérez, quien remató con vaselina por encima del cuerpo de Caranta pero la pelota se fue besando el palo derecho y después Muñoz, que se lo perdió debajo del arco en una de esas ocasiones que es más difícil errarlas que hacerlas. Pero el improvisado 9 la desperdició.

Y en el mejor momento del equipo de Berti, Central encontró el segundo: Medina se filtró por el centro del mediocampo leproso y metió un pase en cortada para Luna, que cayéndose (y con mucha fortuna) la desvió para que entrara el Sapito Encina y volviera a convertir en un clásico tras 12 años. En el segundo tiempo el partido fue más cerrado y a pesar de los cambios realizados en ambos equipos, el marcador no se movería. Russo le dio minutos a Abreu: en pocos minutos, el Loco se las arregló para obligar a Guzmán, quien le tapó un mano a mano.
Por el lado rojinegro, Berti prefirió sumar a Trezeguet, Manso y Tonso. Pero Newell’s no fue Newell’s, no tuvo la contundencia ni la paciencia que lo caracteriza para crear juego. Central ganó bien, adelantando las marcas y asediando la salida del rival en los momentos precisos, y dándole la pelota a la Lepra en otros pasajes del encuentro para tratar de aprovechar el contragolpe.

La frase I
“He jugado muchos clásicos pero me faltaba este. Es emocionante haberle dado esta alegría a la gente.”
Sebastián Abreu

La frase II
“Fue un triunfo que nos da mucha fuerza. Jugamos bien y superamos a un rival complicado. Estamos felices.”
Paulo Ferrari

Arriba y abajo

El grito de maxi
En una semana en la que varios jugadores pidieron por un clásico en paz, Maxi, luego de su gol, se puso las manos en las orejas provocando a los hinchas de Central. Mal.

El primer tiempo
Los tres goles del partido ocurrieron en la primera parte del partido. Más allá del nerviosismo, las alegrías llegaron muy rápido. En el complemento, el partido se hizo luchado.

el juego de Maxi
La Fiera, como de costumbre, hizo un partido muy bueno: además de anotar un golazo, le dio frescura al equipo de Alfredo Berti. Maxi, a pesar de sus años, cada día juega mejor.

sin entradas
Antes de que comenzara el clásico, varios simpatizantes de Rosario Central trataron de ingresar al Gigante de Arroyito sin entradas: hubo cruces con la policía.

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