El techo del estadio Gigante de Arroyito, que se fue tiñendo de un celeste brillante hasta llegar al azul oscuro que dejó a la vista todos los flashes, ya está acostumbrado a esto de ser el escenario de emotivas noches de despedidas. El año pasado le dijo adiós al histórico Rodrigo Roncero y en la noche de ayer se dio el lujo de abrazar a Felipe Contepomi en su última batalla con la camiseta de Los Pumas.
Los murmullos y la ovación al ver entrar a la cancha la conocida bocha pelada del gran back argentino explica, de algún modo, el significado de que uno de los íconos de la generación argentina más exitosa de la historia se aleje del equipo nacional. Como piensa el mismo ex capitán de Los Pumas, cada aplauso en la noche de Rosario no solamente agradece los números que brillan en la trayectoria de 15 años del surgido en Newman -donde volverá para jugar las finales el sábado-: las palmas coloradas de los más de 30 mil presentes en el estadio de Rosario Central no despiden sólo al hombre récord, ese que anoche se convirtió en el jugador argentino con más tests matches en la historia, superando con 87 al Yanqui Martin y a Lisandro Arbizu, ni tampoco al que ya el año pasado había superado a Hugo Porta como goleador histórico de Los Pumas y dijo chau con 651 puntos en tests matches. Las gracias también son para ese capitán histórico de Argentina –llevó la banda en 27 tests-, que recuerda al repasar sus cuatro Copas del Mundo vividas, lo mejor de nuestro rugby con el iniciático quinto puesto en el Mundial ’99 y con el inolvidable Bronce de Francia 2007.
La despedida a Felipe -lo sabían los presentes en el último partido de Los Pumas- también es la despedida a esa dorada generación nacional. Por eso se emociona el mellizo en medio del himno, abrazado por Agulla y por Imhoff, y tacklea a cada wallaby como si no supiera de récords ni despedidas. “Es difícil de explicar esta emoción. Es un momento especial. Es una decisión dura, difícil. No soy futurólogo, no sé lo que pasará en el futuro. Me considero un afortunado por lo que me tocó vivir en el rugby y en Los Pumas”, dijo al terminar su último juego. “Gracias Felipe por tanto”, decían las banderas, de fondo.
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